"Nuestra Señora del Carmen" Anse-á-Pitre (Haiti)

MEMORIA DE LA FUNDACIÓN

El 14 de enero 2017, sábado salimos a las 4:15 de la mañana con destino hacia Anse-a-Pitre (Haití).

Las hermanas de la comunidad “Ntra. Sra. del Carmen” está formada por Juana de Jesús Ozoria Tavera, Santa Ruiz Rivera y Vitana Pierre. Las acompañamos el gobierno regional: Hnas. Ana Mercedes Sirí Rodríguez, Maritza Loraine Herazo Hernández y Evangelita Amarilis de la Cruz de León.

Íbamos en la camioneta de Guayubín. El conductor de la misma no podía ser otro: nuestro querido Julio César Molina Peña (Julito).

Emprendimos la marcha. Llegamos a las 10:30 a.m. aproximadamente. Ahí en la frontera nos esperaron dos de las Hermanas Dominicas del Rosario: Sor Constancia Cruz Camacho (Puertorriqueña) y Sor Glodiana (haitiana), tres Hermanas Salesianas, el hermano Alfred Cherfily (hermanos de Alfonso María de Ligorio), quien pasó trabajando los tres días que estuvimos, en los arreglos de la casa, diligencias tanto en Ansapit como en Pedernales. En ellos delegó el Padre Luc Leandre para recibirnos pues él estaba de Ejercicios espirituales en Jacmel.

Todos cantamos y tocamos palmas, incluyendo un señor catequista, otros hombres de la parroquia y jóvenes de la pastoral que ayudaron a descargar el camión de la mudanza: ¡Cuántos detalles de solidaridad, colaboración, acogida!  “¡Merci, Bondye, aleluya!” (Gracias, Señor, aleluya).

A las 3:30 p.m. nos despedimos de nuestras Hermanas; salimos de Ansapit, cruzamos el río fronterizo y continuamos la ruta. Luego hicimos una parada en el colegio de Fátima, Baní, para dejar a la Hna. Amarilis. Las hermanas nos guardaron un sándwich calientico, que agradecimos grandemente.

Continuamos nuestro viaje llegando felizmente a nuestra casa en Santo Domingo a las 9:45 p. m., dando gracias al Señor por haber estado grande con nosotras y a nuestra Madre a quien nos encomendamos. Al llegar las hermanas nos esperaron con mucha alegría y deseosas de compartir cómo quedó la nueva comunidad de Anse-à-Pitre, “Nuestra Señora del Carmen”.

 

APERTURA OFICIAL DE LA MISIÓN EN ANSE-A-PITRE
HAITÍ

El domingo 5 de febrero 2017, salimos a las 3:15 a.m. desde la Casa Central de la Vicaría para dirigirnos hacia Anse-à-Pitre, Haití y así participar de la solemne celebración de la Eucaristía de la apertura oficial de la misión.

La noche antes ya habían llegado las hermanas de las comunidades, el Padre Ariadis José Pascual, provincial de los Carmelitas Descalzos y los frailes nuestros: Wallington Isaac Rosario de la Cruz y Roudelin Etienne (haitiano).

Ya previamente el viernes 3 se habían ido las Hnas. María del Carmen Aparicio Personal, Superiora General, María Dolores Colón, Vicaria de Puerto Rico, Ana Mercedes Sirí, Vicaria Regional y Minelly Cruz Camacho, cuya hermana es Dominica y vive en Anse-à-Pitre, y así darle la oportunidad de compartir tres días con ella.

Pusimos nuestro viaje en manos del Señor e invocamos la protección de nuestra Madre.

Hicimos una breve parada en el colegio de Fátima (Baní) para recoger las hermanas que de allí nos esperaban y continuamos nuestra ruta con mucha ilusión, alegría y gozo. Éramos 19 hermanas, tres frailes y un Padre. Al regreso seríamos 27 con las que se fueron antes.

Rezamos laudes a bordo, mientras disfrutábamos del hermoso paisaje tanto de montaña como costero; desayunamos, reímos, ensayamos, pues juntas cantaríamos al final de la celebración “El Carmelo se viste de fiesta” con el correspondiente arreglo.

A las 9:15 a.m. llegamos a la frontera. Dejamos el minibús frente a la aduana pues al ser domingo no se abre la puerta para el pase de vehículos. Después de hacer los trámites y contactos al fin nos permitieron pasar, pues alegaban que el grupo era grande, etc. Vino el párroco de Anse-a-Pitre y allí nos juntamos con sor Constancia Cruz Camacho, que vino a esperarnos, los dos sacerdotes nativos: Edward Jeudi (trabaja en Puerto Rico) y Nico Saint Louis (en República Dominicana), quienes iban para la fiesta.  Al final cedieron, cruzamos caminando por el puente peatonal y rápido tanto las hermanas Salesianas, como las Dominicas y el Padre Luc,  párroco, dispusieron los vehículos para llevarnos directamente a la Parroquia puesto que la celebración empezaría a las 9:30 a.m. pues los encargados de migración parece que querían sacar algún “interés”.

Empezó la solemne procesión de entrada: los miembros de la coral “La unión”, seguida de los que tenían alguna participación directa, monaguillos y los 6 sacerdotes junto con los delegados del Obispo, el Vicario General de la diócesis de Jacmel y un sacerdote acompañante.

La ceremonia duró hasta las 12:30 p.m. pues después de la comunión se expresaron el Vicario episcopal, el párroco, la Hna. María del Carmen Aparicio Personal, las autoridades civiles (Alcalde) y el Padre Edwrd Jeudi.

Terminada la Eucaristía nos dirigimos hacia la casa de la comunidad para bendecirla. Fue un acto sencillo, solemne y bonito. Al final la Hna. María del Carmen Aparicio Personal entregó a las Hnas. “fundadoras” la bendición apostólica del Papa Francisco, sorpresa reservada para ese día.

Luego nos dirigimos a la casa parroquial para degustar de la buenísima comida que con tanto esmero nos prepararon en la terraza de la misma las tres comunidades de religiosas/os y personas de la comunidad cristiana de Anse-à-Pitre. Nos acompañaron, además de los religiosos, las autoridades civiles, personas comprometidas de la parroquia, el Senador de Pedernales (pueblo fronterizo), la directora del Liceo de Pedernales, algunos jóvenes, etc.

Después, mientras daban varios viajes hacia la puerta de la frontera, el Gobierno Regional y la Comunidad “Ntra. Sra. del Carmen”, nos llevó la Hna. Lucía, Salesiana, a la casa, para dar lectura al Decreto de erección de la misma, emitido por la Superiora General. Terminado este momento, como la Hna. Lucía nos esperó, nos despedimos de la comunidad y de nuevo nos llevó a la frontera para unirnos al grupo y emprender nuestro viaje de regreso. Eran las 4:30 p.m.

Durante el viaje, compartimos alegrías, las experiencias del día, rezamos vísperas; hicimos parada para merienda-cena, algunas “echaron su pavita”, pues es un viaje largo. En Baní paramos para dejar las hermanas y regresamos a Santo Domingo sobre las 10:30 de la noche, dando gracias al Señor por haber estado grande con nosotras.

¡Alabado sea Dios!

Hna. Maritza Loraine Herazo Hernández