Madrid, 17 de diciembre de 2025
Circular Nº.9
“Alabat siga Déu. Alabat siga Déu. Alabat siga Déu.”
(Madre Elisea Oliver Molina)
Mis queridas Hermanas en el Carmelo:
¡Que la fe, el amor y la esperanza jubilar iluminen nuestro caminar!
En este día de conmemoración del 94 aniversario de la partida de Madre Elisea a la casa del Padre, en mi corazón suenan fuertemente sus últimas palabras antes de morir: “Alabat siga Déu. Alabat siga Déu. Alabat siga Déu”.
Una alabanza en la hora final y una aceptación plena de la voluntad de Dios, expresión de su confianza absoluta en el Dueño de la Vida, incluso en el momento más frágil. Una entrega confiada: reconocer que Dios es bueno y digno de alabanza en todo momento.
“Alabat siga Déu” es un legado espiritual que nos invita a agradecer, a confiar y a vivir con coherencia. En aquel año 1931, la situación del país no estaba en buenas condiciones por el cambio de gobierno, por el anticlericalismo, por las quemas de conventos en varias ciudades de España, por el ataque frontal contra la Iglesia; y en medio de tantos sufrimientos, la salud de Madre Elisea se deterioró. Ella no alabó a Dios porque todo estuviera bien, sino porque su corazón estaba anclado en Él. Sus últimas palabras reflejan toda una vida: desde el “Dios proveerá” hacía cuarenta y dos años en el principio de su vida religiosa, hasta el “Alabat siga Déu” en su último día terrenal. Es un mensaje sencillo y, al mismo tiempo, profundamente transformador: lo que cultivamos cada día será lo que florezca en nuestra última hora.
Queridas Hermanas, nuestra Madre Elisea nos invita a ser mujeres de esperanza. En tiempos de confusión y desánimo, su frase recuerda que Dios sigue siendo fiel y digno de confianza. La alabanza abre nuestra alma a la esperanza y la esperanza sostiene nuestra vida consagrada. Que Madre Elisea nos enseñe a hacer de la alabanza no solo una oración, sino una actitud: decir “Alabat siga Déu” cuando todo va bien; pero, sobre todo, cuando la vida nos pone en camino de fe pura.
Mirando todo lo vivido durante el año, démosle gracias a Dios por las experiencias de dolor y de alegría, de pérdida y de esperanza: por el Año Jubilar convocado por Papa Francisco, momento de renovación espiritual para toda la Iglesia; por el Papa León XIV, que es nuestro nuevo pastor; por las nuevas fundaciones: en la Diócesis de Weetebula (Sumba), en la Archidiócesis de Jakarta y en la Diócesis de Baucau (Muapitine – Lospalos); y también, por el Capítulo General de la Orden Carmelita que nos impulsó a todos a ser comunidades contemplativas en misión, un signo vivo de esperanza para la Iglesia y para el mundo.
Nuestro agradecimiento por la cercanía, la dedicación al servicio de animación de P. Míceál O´Neill y todo el Gobierno General saliente de nuestra Orden del Carmen. A la vez, queremos ofrecer nuestro apoyo fraterno y oraciones en su nueva responsabilidad al P. Desiderio García Martínez y su Gobierno General.
En su carta dirigida al Capítulo, el Papa León XIV pidió a los Carmelitas ser testigos de unidad, cultivar la quietud de la oración para poder discernir los signos de los tiempos, reflejar el carisma carmelita y contemplar la realidad desde la perspectiva de los pobres y responder con una constancia de amor. (cf. Carta de Papa León XIV, 5 de agosto de 2025)
Me parece oportuno también comunicaros las valiosas aportaciones de nuestros hermanos obispos carmelitas. Uno, de la Prelatura territorial de Itaituba, Brasil, el Obispo Wilmar Santin, que nos recordó que la misión pertenece al corazón mismo de nuestra identidad carmelita: arraigada en la contemplación, expresada en la fraternidad y enviada a las periferias. Y, el otro, del Obispo Henricus Pidyarto Gunawan, de la Diócesis de Malang, Indonesia, que nos llamó a equilibrar el trabajo y la oración, evitando tanto la pereza como el exceso de trabajo, para que nuestra vocación no se vuelva superficial o se agote. (Mensaje final del Capítulo General de la Orden Carmelita 2025, n.° 10 y 11)
Acojamos estos mensajes con gran apertura, como compromiso personal y comunitario, para preparar bien nuestro corazón hacia nuestra Asamblea General de 2026, que vamos a celebrar en nuestra casa de espiritualidad “Carmelo Divina Providencia”, Tales, con el lema: “Servir contemplativa, fraterna y proféticamente en medio del pueblo”.
Que la luz del Niño Jesús ilumine nuestros corazones y nos renueve en la fe, la esperanza y el amor. Que esta NAVIDAD sea un tiempo de gracia y comunión, y que el AÑO NUEVO nos encuentre unidas en el servicio y la alegría del Evangelio. ¡Feliz y Bendecida Navidad y Próspero Año Nuevo!».
Con todo mi cariño y oración.
Fraternalmente en el Carmelo,
Merry Teresa Sri Rejeki, H. Carm
Superiora General