Circular nº 10

Madrid, 6 de marzo de 2026

Circular Nº 10

«Unidos en Cristo, creciendo en el amor.
Celebramos nuestra fiesta con fe, unidad y esperanza.»

Mis queridas Hermanas en el Carmelo:

          ¡Que la paz, la alegría y el amor del Señor rebosen en nuestro corazón!

     Hoy, 6 de marzo, celebramos con profunda gratitud una solemne fiesta para conmemorar los 135 años de la FUNDACIÓN DE NUESTRA CONGREGACIÓN, recordando aquel día en que las ocho Hermanas fundadoras vistieron el hábito carmelita. Con gratitud por la fidelidad de nuestro Dios, celebramos hoy un año más de gracia y propósito, sirviendo al Señor con amor y unidad. ¡FELICIDADES, Hermanas! Que Jesús bendiga nuestros buenos propósitos de serle fieles a nuestra consagración hasta la muerte.

     En esta ocasión tan especial, os invito a todas a reflexionar y a vivir con renovado fervor el anhelo de nuestra Madre Elisea, quien expresó con profundo amor:

          «Y lo que más me complace es el pensar que en nuestra
Congregación no faltan medios para adquirir la santidad; y estos los
encontraréis en el fiel cumplimiento de nuestras Constituciones.
Y como estas no nos obligan a grandes mortificaciones, nuestra
santidad debemos basarla en la humildad más profunda, y que esta
no sea teórica, sino práctica. Animémonos muy de veras al propio
cumplimiento de nuestros deberes y esperamos de Jesús la gran
recompensa» . (Cf. Carta n.° 41 según la Positio).

     Este mes, celebramos dos eventos significativos para nuestra Congregación dentro de la SANTA CUARESMA que estamos viviendo: El aniversario de la fundación de la Congregación y fiesta de San José, nuestro Patrón; son unos momentos propicios para reflexionar sobre nuestra vocación cristiana y el compromiso con el Carisma Carmelita que nos une. Que la conmemoración de San José, el ejemplo de vida interior y del constante servicio a Jesús y a María, nos motive a seguir su ejemplo: crecer en los lugares donde la voluntad de Dios nos ha puesto, saber escuchar y obedecer silenciosamente al plan de Dios.

Acogemos con gran deseo y apertura de corazón el mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma de 2026 sobre el tema «Escuchar y ayunar para la conversión». Nos entrenamos en el arte de escuchar como primer signo de relación que nos capacite a oír el clamor de los que sufren. Procuremos, pues, vivir el sentido verdadero del ayuno, ordenando los «apetitos interiores» y viviendo «la austeridad de vida», uno de los rasgos específicos del legado espiritual de Madre Elisea (Cf. Const. art.3). Apoyémonos mutuamente a practicar el ayuno de palabras hirientes. Abstengámonos de calumnias, juicios inmediatos y críticas y mucha prudencia en las redes sociales para cultivar la amabilidad.

     Queridas hermanas, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que afine nuestro oído para escuchar a Dios y a los más necesitados. Que nuestro ayuno alcance también a nuestra lengua, de modo que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para oír la voz de los demás. Y comprometámonos a que nuestras comunidades sean lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida, consuelo y esperanza.

     Os invito a unirnos a nuestra acción de gracias por tantos años de entrega, vocación y vida compartida con las Hermanas que este año celebran su Año Jubilar de bodas de diamante, oro y plata de Profesión Religiosa:

          Hna. Magdalena Burillo López celebra sus 75 años;
Hnas. Isabel Gálvez Muñoz, María Pérez Carrión, Ana Mercedes Sirí
Rodríguez, celebran sus 50 años;
Hnas. Martina Ewa Topu, Rosa Tilman Gonçalves, M.ª Magdalena
Mendes, M.ª Carmen Sánchez Mesa, celebran sus 25 años.

     Gracias, Hermanas, por vuestras respuestas de fidelidad y por vuestro compromiso de amor a Jesucristo. Os deseo que siempre estéis a la escucha de Jesús para que seáis contadas entre las vírgenes prudentes y que sigáis estando contentas en vuestra entrega. Dios nos bendice con vuestro testimonio y perseverancia.

     Que este tiempo de Cuaresma sea para nosotras un verdadero camino de renovación interior y esperanza, y que la gloriosa PASCUA DE LA RESURRECCIÓN llene nuestra vida de luz, alegría y la paz que solo Cristo puede dar.

          Con todo mi cariño y oración.

Fraternalmente en el Carmelo,
Merry Teresa Sri Rejeki, H. Carm
Superiora General