COMUNIDAD NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO – JOSÉ GÁLVEZ
“Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor” (Cf. Sal 1, 1)
El día 24 de enero de 2026, Hna. Merry Teresa Sri Rejeki, Superiora General de la Congregación HH de la Virgen María de Monte Carmelo y Hna. María Dolores Colón Molina, Consejera General, que actúa como secretaria, llegamos a la comunidad Nuestra Señora del Monte Carmelo, ubicada en José Gálvez, Lima, Perú con la finalidad de realizar la Visita Canónica, según lo prescrito en nuestras Constituciones y Directorio.
La comunidad está formada por las siguientes Hermanas:
- Hna. Paola Carmen Cruz Chumbes Superiora de la Comunidad
- Hna. Marie Mediatrice Uwamariya Asistente Local
- Hna. Carmen María Alcántara Sánchez
- Hna. Hotmaria Simbolon
Novicias segundo año: Marisol García Araujo y Ada Lilian Oblitas Vázquez
Novicia primer año: Guerline Louis
Nos acompañó desde Jesús María, Hna. Rosmawati Girsang, Delegada Regional a José Gálvez, donde nos esperaban las Hermanas y las novicias que nos acogieron con cantos y nos entregaron una rosa para cada una de nosotras, también nos dieron una vela encendida a Hna. Merry Teresa como signo de bienvenida y un deseo de que nuestra Visita fuera una luz para la Comunidad.
La comunidad noviciado de habla Hispana se compone de varias hermanas y novicias de distintos países: Perú, República Dominicana, Rwanda, Indonesia y Haití. Se palpa la interculturalidad y la internacionalidad de la Congregación en este sitio de formación inicial ubicado en José Gálvez.
La comunidad tiene la proyección social de acompañar el proyecto de “Olla Común”, el taller de “Gira Luna”, tienda misionera y de visitar a los enfermos llevando la comunión y alimentación a los más necesitados. Las hermanas y novicias también colaboran en la pastoral parroquial, dando catequesis y encargándose del coro de la parroquia. Se percibe la cercanía de las hermanas con los padres carmelitas y la gente, y el cariño de ellos hacia la comunidad.
El último día de nuestra visita, el Párroco P. Jorge Villegas, O. Carm. celebra la misa en la comunidad dándonos una preciosa homilía, haciendo eco al Evangelio, que la fe no puede permanecer escondida, que el don recibido debe compartirse, y que la misión confiada debe hacerse visible en la vida cotidiana. Confirmar que la vocación carmelita se sostiene en la oración contemplativa que fortalece nuestra comunión y anima nuestra misión. La lámpara que Cristo ha encendido en nuestros corazones debe permanecer viva, alimentada por la Palabra y la Eucaristía, para que nunca se apague en medio de nuestras dificultades.
¡ALABADO SEA DIOS!