Circular nº. 21

Sumbul, 8 de diciembre de 2015

“Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos…
Y muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

(De la Salve a la Virgen)

 

Mis queridas Hermanas:

Desde las lejanas tierras de Oriente, donde aparece en el tiempo cronológico, antes que en cualquier otro lugar, el sol que nos ilumina cada día y, desde donde según la tradición, “apareció la estrella que guió a los Magos” hasta encontrar a Jesús recién nacido, quiero enviaros a todas mi fraternal felicitación por las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Como sabéis, me encuentro en la Vicaría “Mater et Decor Carmeli” de Indonesia, acompañada por Hna. Rita Mª Dwiningsih, Consejera General, haciendo la Visita Canónica a estas comunidades. Ya hemos estado en Yakarta, reunidas con las hermanas del Gobierno Regional y realizando la visita a esa comunidad. Ahora nos encontramos en la comunidad de Sumbul (Sumatra), y desde estos lugares, donde la belleza y hermosura de Dios, se hacen tan palpables y evidentes, os enviamos el cariño de todas nuestras hermanas y la unidad que supone el formar parte de “una misma familia reunida en el nombre del Señor”. Bendecimos y alabamos a nuestro Dios, por el gran regalo de la fraternidad, que nos hace sentirnos en casa y en familia donde quiera que nos encontremos, participando de los gozos y preocupaciones de nuestras hermanas.

Son muchos e importantes los acontecimientos eclesiales que estamos viviendo y que, si Dios quiere, viviremos a lo largo de estos meses: la Apertura del Año Jubilar de la Misericordia, la clausura del Año de la Vida Consagrada, los 125 años de nuestra existencia como Congregación… en fin toda una serie de eventos que nos ayudan a despertar y retomar la esencia más profunda de nuestro ser de bautizadas y consagradas, llamadas a realizar una misión específica dentro de la Iglesia según nuestro propio carisma.

“Misericordiosos como el Padre”, es el lema que el Papa Francisco nos ha dado al enviarnos la Bula sobre el Año Santo. Este hermosísimo documento es un regalo que nos debe impulsar a hacer nuestra las múltiples llamadas que el Santo Padre nos dirige a poner nuestros ojos en Jesús, encarnación de su corazón misericordioso, y a estar siempre abiertas a la conversión personal, teniendo como elemento fundamental e insustituible el Evangelio. Un evangelio que debe hacerse vida en las obras de misericordia, que el papa Francisco nos pide explícitamente poner en acción. ¡Cuántas gracias derramará el Señor, si estamos abiertas a su acción sobre cada una de nosotras! Esto nos lleva a “descentrarnos” de nuestros intereses personales, a salir al encuentro de nuestros hermanos en las diferentes circunstancias en las que se encuentren, en hacer posible una “Iglesia en salida”, según la propia expresión del Santo Padre. Cada una de nosotras debemos mirar con realismo nuestras propias circunstancias y, desde ellas, mirar qué puedo hacer para estar más disponible, para dejarme llenar de la misericordia y ser vehículo de misericordia a los que me rodean, empezando por las hermanas de nuestras propias comunidades, y desde la propia comunidad mirar el mundo que nos rodea implicándonos en sus necesidades.

Miremos a nuestra Madre la Virgen: Ella no hizo ruido, y con su Sí a la voluntad del Padre, cambió la historia ofreciéndonos al Verbo Encarnado con inmenso amor. Sigamos mirándola, como icono de la misericordia, pues en lo poco que encontramos de Ella en el Evangelio, se nos presenta siempre en actitud de servicio y de compasión ante las necesidades de los hombres de su tiempo. Continuemos nuestra oración ante la Madre, suplicándole que “vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos”, esos ojos que no dejan de “mostrarnos a Jesús, fruto bendito de su vientre”.

Queridas Hermanas, deseo que estas Fiestas las pasemos en la paz de Dios y en el gozo profundo, fruto de esa paz. Que la luces de este mundo, no nos desvíen del camino que Jesús con su venida nos ha trazado. Vivamos con espíritu evangélico estas celebraciones disfrutando del DON de la fraternidad y de vivir los hermanos unidos, sin ser indiferentes a las necesidades de nuestro entorno.

¡¡FELIZ NAVIDAD y próspero AÑO NUEVO 2016!!

Con mi cariño y oración,